miércoles, 7 de octubre de 2009

CON TODO MI AMOR PARA MI MADRE….



CON TODO MI AMOR PARA MI

MADRE….

Y Llega el Momento…..

Y llega el momento en que perdemos la infancia y dejamos de ser hijos y dejamos de ser padres.

 Cuando crecemos dejamos el hogar original, el nido que nos vio nacer y aprender a volar solos y buscamos nuestra propia tribu y luego nuestro compañero o compañera para formar nuestro propio hogar, nuestro propio nido pero a pesar de que nos recibimos, conseguimos trabajos, nos casamos, tenemos un hogar, tenemos hijos sabemos en el fondo que podemos desandar nuestro camino y volver al hogar donde siempre seremos niños, hijos.

 Hasta que llega el día en que alguno de nuestros padres emprende el viaje final y se va y allí sabemos que ya no podemos volver porque no se puede volver a un lugar que ya no existe, puede seguir existiendo la casa el nido pero la familia original ya no está y allí es donde nos damos cuenta que no podremos volver que por fin llegó el día de seguir nuestro viaje para encontrar nuestro propio camino e inventar nuestra propia historia ésa que contarán nuestros hijos cuando nosotros dejemos de ser padres, el día de decirle adiós a la infancia. Entonces a veces reímos y muchas mas veces lloramos y finalmente hacemos las paces con el niño que fuimos y lo dejamos ir incluso quizás lo visitemos alguna vez recordando momentos en que teniendo 6, 8 o 10 años hemos sentido miedo o angustia frustración o desilusión, la mujer adulta visita a la niña que fue para decirle te amo mi niña, tranquila que todo saldrá bien verás que encontrarás tu camino que dejarás de sufrir que hallarás por fin la paz interior que tanto buscas y todo lo demás sea lo que sea que estés buscando y veo a mi niña que llora y la abrazo hasta que se calma hasta que una oleada de paz la envuelve y le digo que la amo que me perdone si la hice sufrir que es libre ya y la dejo ir en paz sabiendo que no voy a volver a verla pero que ella siempre estará en mi corazón que su inocencia me conservará pura y su sabiduría guiará mis pasos que su capacidad de asombro me salvará del tedio de la costumbre y su amor infinito me hará generosa y me dejará hallar la bondad en mi corazón para poder perdonar, sé que ella me acompaña y me susurra que no necesitamos a nadie para ser felices pero que es hermoso poder compartir nuestra felicidad, que somos seres puros y perfectos si sabemos encontrarnos a nosotros mismos y todo esto me dice en este viaje que es la vida, sus mensajes me los trae el viento, el paisaje, el calor del sol, las flores del camino y también sus espinas, la sonrisa de cada niño y la voz de cada desconocido que me alienta a seguir caminando y sé por fin que jamás estaré sola que ella siempre estará conmigo su manito pequeña entre las mías haciéndome sentir tan fuerte como un gigante.

Madre déjame volar, déjame ser, déjame ir que yo pertenezco a la vida, al mundo, que no soy tuyo para que te adueñes de mi vida que ya soy grande y tu amor me asfixia. Palabras que muchas madres de mas edad deben reconocer, sin embargo a ellas debo decirles que llega el momento en que dejamos de ser madres que ya no podemos seguir criando a nuestros hijos porque ya desde nuestra experiencia no hay ninguna lección que podamos enseñarles se nos han acabado las lecciones de vuelo y sólo nos queda el rol de acompañarlos, apoyarlos, alentarlos o solo estar a su lado y consolarlos cuando los dolores de la vida aprietan su pecho y hacen sangrar sus manos.

Debemos perdonar y perdonarnos por las lecciones mal dadas por los gritos a destiempo por el cariño que no pudimos entregar y a ellos por no ser los hijos que residían en nuestros preciosos sueños, debemos dejar de lado los reproches y recriminaciones. Sabemos que van a equivocarse y nos duele tanto, mucho hemos hecho por ellos, cada lágrima que lloramos, cada noche sin dormir, cada esfuerzo mas allá de nuestra fuerza, pero debemos comprender que esta no es una deuda que se pague a la persona con quien uno la contrajo es una deuda que se pasa de generación en generación y si supimos hacer bien nuestro trabajo se hará cada vez mas grande pues ellos harán un trabajo cada vez mejor.

  Madre déjame ir que mi camino es muy diferente al tuyo y ya no hay nada que puedas enseñarme, tú te casaste con el hombre que conociste desde tu adolescencia y con él hicieron un camino único, tuviste hijos, te recibiste, yo trabajo por mi cuenta y Dios me ha prestado un niño que sólo va ser hijo mío por un tiempo, me casé y fracasé y formé una nueva pareja y concibo la vida en pareja no como una unidad sino como dos personas cuyos caminos están paralelos por ahora pero cada uno recorrerá el suyo mientras esos caminos no encuentren una encrucijada y se bifurquen, que compartimos nuestra felicidad pero cada uno tiene la propia lo mismo que las cuentas bancarias y que las cosas  no significan tanto para mí aunque el esfuerzo haya sido grande quizás haya sido mayor el esfuerzo que su significado, porque ahora me doy cuenta que el amor es lo que contiene para mi la respuesta y el verdadero significado.

Madre recuerda que tu madre tampoco estaba de acuerdo con tus decisiones y también tenía miedo de que te equivocaras, pero que es un error sino una posibilidad de aprender, para poder seguir nuestro viaje mejor, más maduros y preparados, que si no me dejas ir me iré igual, evitaré tu contacto porque ahora lo que necesito es eso, equivocarme, cometer mis propios errores, pero debes estar contenta porque ya no te equivocarás con mi vida sino que seré yo la responsable, porque la vida de tus hijos, madre, es de ellos para que ellos hagan con ella lo que quieran aunque eso signifique su propia desilusión.

Ahora solo quiero que me acompañes que me apoyes y me quieras incluso que me consueles cuando siento que no doy más y me des fuerzas cuando siento que quiero abandonar la lucha. 

Ahora solo quiero que disfrutemos juntas el tiempo que nos queda en esta vida finita sin lastimarnos más sin pasarnos facturas simplemente queriéndonos respetándonos y disfrutando los buenos momentos que aún nos quedan por compartir.

 Madre esto no significa que no te amo sino que necesito crecer, yo sé que crecer duele pero aún así no quieres que me quede chiquitita, madre sólo déjame volar, te invito mamá a que vueles conmigo, volemos juntas mamá y verás que precioso es el firmamento a mi lado.

 LO SIENTO MAMÁ, PERDONAME Y GRACIAS!

 TE AMO MAMÁ.


Por: María Belén Sánchez

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